La Marcha del Orgullo Reúne a más de 15 mil Personas
Por Benny Díaz \ Fotos: Francisco Javier Sosa Ordoñez

La comunidad LGBTTTIQ+ pintó de colorido, alegría e inclusión el corazón de Aguascalientes
Aguascalientes no despertó este 20 de junio bajo el lema institucional que tanto se repite en los anuncios oficiales. Por la tarde, las calles del centro y hasta la Expoplaza se llenaron de una narrativa que incomoda a la clase política local, una que le arrebata al gobierno su eslogan favorito para devolverlo cargado de ironía.
La Marcha del Orgullo 2026 no fue sólo una celebración de colores; fue una toma de posición.
Con una afluencia calculada en más de 15 mil personas, según Efraín Muro –una cifra que lejos de ser un techo, es un recordatorio de que la diversidad crece exponencialmente mientras la voluntad legislativa se estanca– el contingente dejó claro que, si Aguascalientes presume ser un “gigante”, la comunidad LGBTTTIQ+ es el músculo que el estado se niega a reconocer.
El Sarcasmo Como Bandera
Efraín Muro, representante de la asociación civil CAVA y pieza clave del comité organizador, dijo: “Queremos decirle al gobierno que la diversidad también es parte de su ‘gigante’. Si hablan del gigante de la salud y el de la educación, que volteen a ver los datos del Inegi: somos el estado con mayor población diversa del país. Somos el gigante de la diversidad”.

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La consigna era clara: les guste o no a los diputados y gobernantes, la diversidad no es una anomalía, es el tejido vivo de este Aguascalientes que pretenden administrar ignorando a una parte fundamental de su población.

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Durante el recorrido, que inició en la calle 28 de Agosto y siguió por avenida Madero, se hizo un alto en la calle Moctezuma, frente al Congreso, para lanzar un tono crítico y desmantelar la narrativa de “gobiernos humanistas” que a menudo resuena en los discursos oficiales: “Nunca, en ninguna legislatura, ha habido una política pública real a favor de la diversidad sexual.

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Lo que hemos logrado aquí ha sido gracias a la Suprema Corte, no al Congreso local. No esperamos nada de este poder legislativo”.
Ante la sede de quienes han hecho oídos sordos, se lanzaron consignas y se colocaron pancartas. No hubo pintura, ni vandalismo, ni grupos de choque, desmintiendo cualquier narrativa de violencia que los detractores suelen buscar. Hubo, eso sí, la exigencia innegociable de legalización y respeto.

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La deuda es histórica y abrumadora: desde la identidad legal para personas trans y no binarias, hasta la garantía de acceso a la salud digno y libre de discriminación. Mientras el gobierno presume infraestructura, Muro señaló las grietas por donde se desangran los derechos humanos básicos.

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En esta ocasión la marcha tuvo un cambio favorable: varias empresas como Nissan y la fundación La Huerta se sumaron al contingente, demostrando que mientras el sector privado avanza hacia la inclusión, la cúpula política se mantiene anclada en el conservadurismo.
Para Efraín Muro, el día también tuvo un matiz profundamente personal. “Es la primera vez que mi familia viene a marchar conmigo; por primera vez mis hermanas y mis sobrinos están aquí”, confesó con la voz entrecortada, una muestra de que, aunque el Estado falle, la sociedad civil y las familias están rompiendo el estigma desde la raíz.

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La jornada cerró con una certeza inquietante: Aguascalientes es un estado que se mueve hacia adelante, pero sus instituciones parecen empeñadas en retroceder. El “gigante” que el gobierno presume es, en realidad, un gigante diverso que, al grito de más de 15 mil voces, ha dejado de pedir permiso para ocupar el espacio público que, por derecho propio, siempre le ha pertenecido.