Foto.

Mirna Rubiela Medina Ruvalcaba

La Camiseta…

…NO TAPA la ignorancia y hay escenas que retratan mejor a la clase política que cualquier discurso en tribuna.

UNA DE ellas se vio cuando varias y varios diputados aparecieron enfundados en la camiseta de la Selección Mexicana, muy puestos para la foto, muy listos para colgarse del entusiasmo futbolero, muy dispuestos a subirse a la ola del fervor nacional. El problema no fue la playera. El problema fue lo que vino después: ni siquiera tenían claro cada cuándo se celebra un Mundial.

ENTRE ESE des􀂿le de entusiasmo improvisado destacó Mirna Rubiela Medina Ruvalcaba, quien aseguró que el Mundial se hace cada seis años y que había que festejar, aunque fuera “comiendo tacos de frijolitos”.

LA FRASE, por pintoresca, podría haber pasado como simple ocurrencia. Lo grave es lo que retrata: una política de apariencias, de pose, de improvisación y de un nivel de ligereza que ya ni siquiera intenta disimularse.

LA ESCENA sería simpática si no fuera tan reveladora: Lo que vimos no fue amor al futbol ni conexión con la gente. Fue oportunismo de escaparate, la camiseta de la selección no les quedó como símbolo de cercanía popular, sino como uniforme de una clase política que cree que gobernar también consiste en posar, sonreír y decir cualquier cosa mientras haya cámaras enfrente.

Y ENTONCES aparece la frase de los “tacos de frijolitos”, dicha como si la precariedad pudiera envolverse en folclor para volverse entrañable.

COMO SI el ingenio popular alcanzara para tapar la frivolidad del comentario. No se trata de despreciar el taco de frijol, que en muchísimas mesas mexicanas ha sido alimento digno, cotidiano y hasta entrañable. Se trata de cuestionar el tono con el que desde el poder se romantiza la austeridad ajena mientras se vive muy lejos de ella.

ESTO VUELVE a exhibir una costumbre muy arraigada entre no pocos legisladores: la de querer estar en todo lo que genere reflector, aunque no dominen ni lo más básico del tema.

AYER FUE el futbol, mañana será cualquier causa, celebración o crisis que permita una foto, una declaración fácil.

LOS CIUDADANOS merecemos políticos preparados realmente, no más estampas de utilería, no legisladores disfrazados de fanáticos de ocasión para parecer cercanos a la gente.

SE VALE festejar y hasta soñar que la selección puede llegar más lejos de los cuatro partidos, se vale ponerse la camiseta y emocionarse, lo que no se vale es convertir cada momento popular en pasarela para el ridículo. (BDR).