“El Obispo Tiene la Obligación de Levantar la voz por los no Nacidos”

Por Benny Díaz

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Juan Espinoza Jiménez (Foto: Diócesis de Aguascalientes/ Correo Diocesano)

“La verdadera autoridad existe para servir y no para dominar al más débil y que tampoco haya impunidad. Los mexicanos contemplamos con preocupación diversas realidades, sobre todo que toda persona humana posee una dignidad y cuando una sociedad deja de proteger la vida humana, especialmente la más indefensa e inocente, se aparta del proyecto de Dios”, expresó el obispo Juan Espinoza Jiménez en su homilía dominical.

Hizo referencia a la Trinidad y a que todos los que creen en Cristo están llamados a defender la vida desde la concepción hasta la muerte natural, porque la Trinidad no es algo que se pueda resolver matemáticamente, sino que es un misterio que enseña que “la verdadera autoridad existe para servir y no para dominar, sin opresión, y cuando esto pasa cualquier sociedad se debilita porque no hay contrapesos y se concentra excesivamente el poder o se reduce la participación para que hablen los ciudadanos y se corre el riesgo de empobrecer la vida democrática.

“La política debe basarse en la diaria participación de todos, con la corresponsabilidad de los ciudadanos y la búsqueda sincera”.

El purpurado resaltó que el misterio trinitario invita a construir una sociedad fundada en la verdad y el amor, “nunca puede separarse de la verdad, la protección de quienes dañan gravemente a la sociedad con la impunidad frente al delito porque no favorecen a los más pobres, ni construyen la paz, la misericordia cristiana jamás excluye la justicia.

“Por otra parte, una nación sólo puede avanzar cuando se protege el estado de derecho y se promueve una auténtica reconciliación fundada en la verdad. Hay que reflexionar sobre el uso responsable de los recursos públicos; toda administración económica debe orientarse al desarrollo integral de las personas. Cuando se generan dependencias clientelares, cuando los apoyos sociales comprometen irresponsablemente el futuro de las nuevas generaciones mediante decisiones económicas de corto plazo, se corre el riesgo de debilitar la libertad. La caridad auténtica promueve siempre que la persona sea libre, trabajadora, corresponsable y capaz de participar activamente.

“Un gobierno que da todo, hace gente poco trabajadora, poco responsable. Un gobierno que abre escuelas, fuentes de trabajo para que todos obtengan lo necesario con el fruto de su trabajo es el que hace personas responsables. Pero ese gobierno que da para que crean que es bueno, después se pagan muy caras las consecuencias”.

Los cristianos no pueden “estar matando a los niños, destruyendo a la familia cuando están utilizando a los más pobres como carnaza. El mundo contemporáneo tiene una polarización, violencia y las instituciones no le hacen frente a eso.

El país necesita familias unidas, oportunidades de reconciliación, no tengamos miedo y hay quienes dicen que el obispo no puede hablar de que se quite la vida a los no nacidos, si el obispo no lo hace, entonces están totalmente indefensos y el obispo tiene la obligación de levantar la voz por ellos y por todos los que están desprotegidos”.