“No Mencionó a Ningún Candidato o Partido”
Por Benny Díaz

Emanuelle Sánchez Nájera (Foto: Congreso del Estado de Aguascalientes)
En una reciente homilía, el obispo Juan Espinoza Jiménez encendió el debate público al compartir reexiones sobre los criterios que, según él, deberían guiar el voto ciudadano, al pedir a los fieles y a la ciudadanía en general que lo hicieran “fijándose en aquellos candidatos que sí cumplan con lo que prometen y que, sobre todo, apoyen a los más pobres y vulnerables”, que rechacen el aborto y defiendan “el bien común”.
El presidente estatal de Morena reaccionó al asegurar que podría fincársele responsabilidad al prelado, ya que no puede hacer llamado al voto desde el púlpito, y le sugirió que “tuviera cuidado”. Ante este señalamiento, el diputado Emanuelle Sánchez Nájera y responsable de la Comisión de Asuntos Electorales, respondió que no hay razón para sancionar al obispo porque “no dijo en ningún momento el nombre de ningún candidato y tampoco de algún partido político, hizo el llamado en general”.
Durante su homilía, Espinoza Jiménez instó a los feligreses a reexionar sobre el acto de votar, subrayando que es vital elegir a quienes cumplan sus promesas electorales y prioricen el bienestar de los más pobres y vulnerables.
Sánchez Nájera destacó que el obispo no incurrió en infracciones legales, ya que no hizo proselitismo explícito ni promovió directamente candidatos o agrupaciones políticas y destacó que, en una democracia, las figuras públicas, incluyendo líderes religiosos, tienen derecho a expresar opiniones que fomenten el pensamiento crítico y la conciencia colectiva. Manifestó que “las instituciones y líderes religiosos también pueden desempeñar un rol importante en la construcción de una sociedad más consciente y participativa. Aunque algunos puedan señalar que los temas políticos deben ser separados estrictamente de los púlpitos religiosos, otros argumentan que estos espacios pueden servir para promover valores éticos y principios de justicia”.
Por lo tanto, consideró que “ante un contexto político polarizado y una ciudadanía cansada de promesas incumplidas, quizá valga la pena considerar que las verdaderas sanciones deberían reservarse para aquellos que fallan en cumplir con la responsabilidad que se les asigna, y no para quienes buscan despertar la conciencia ética de sus comunidades”.