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“Un Buen Padre Ofrece Seguridad, Orientación y Fortaleza a su Familia”

Por Benny Díaz

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Juan Espinoza Jiménez (Foto: Facebook Diócesis de Aguascalientes/ Correo Diocesano)

El obispo Juan Espinoza Jiménez hizo un llamado a revalorar la figura del padre dentro de la familia, al señalar que la paternidad “no se limita a engendrar la vida, sino que implica acompañar, proteger, educar y conducir a los hijos por el camino del bien, la fe y la responsabilidad”.

Durante su mensaje dominical, en el contexto de la celebración del Día del Padre, el prelado sostuvo que la palabra de Dios ilumina de manera especial la vocación de quienes han recibido el don de la paternidad, al recordarles que están llamados a ser en el hogar un signo visible del amor providente de Dios.

“Un buen padre ofrece seguridad, orientación y fortaleza a su familia, al tiempo que ejerce la autoridad con sabiduría, corrige con prudencia, escucha con paciencia, trabaja con responsabilidad y educa con el ejemplo más que con la imposición. La figura paterna tiene una importancia decisiva en la formación humana y espiritual de los hijos, pues en ella deben encontrar una referencia firme de honestidad, laboriosidad, fortaleza y fidelidad”.

Juan Espinoza Jiménez advirtió que la misión del padre dentro del hogar no sólo es humana, sino también profundamente espiritual, “ya que está llamado a ser, junto con la madre, el primer educador en la fe. Corresponde a los padres enseñar a orar a sus hijos, transmitir los valores cristianos y fomentar el respeto, la solidaridad y el amor a Dios”.

El obispo sostuvo que cuando un padre vive con autenticidad su vocación, ayuda a que los hijos comprendan con mayor facilidad el rostro de Dios, “fortalece la unidad familiar y contribuye a crear un ambiente donde florecen la confianza, el respeto y la esperanza. En contraste, cuando el padre se desentiende de su misión, se vuelve indiferente, irresponsable, ausente o violento, las consecuencias para la familia suelen ser dolorosas y profundas”.

Entre esas secuelas mencionó inseguridades afectivas, dificultades para confiar en los demás, carencias en la formación moral y heridas emocionales que pueden acompañar a los hijos durante buena parte de su vida. Consideró que la familia pierde uno de sus pilares fundamentales cuando falta una auténtica presencia paterna, lo que la vuelve más vulnerable ante diversas crisis sociales y personales.

El purpurado también vinculó varios de los desórdenes y confusiones que se viven actualmente con la ausencia de buenos padres en los hogares. Mencionó la realidad de “muchas madres solteras y de padres irresponsables, mientras que en las familias donde existe unidad, comunión y estabilidad, suele haber también un padre atento a su esposa, a sus hijos y a sus deberes”.

Espinoza Jiménez expresó un reconocimiento a los padres de familia que, con esfuerzo, sacrificio y entrega silenciosa, sostienen día con día a sus hogares: “Muchos trabajan incansablemente, enfrentan preocupaciones sin hacerlas visibles, renuncian a comodidades personales y entregan lo mejor de sí por el bienestar de sus hijos y de sus esposas”.

Ese amor, muchas veces poco reconocido, refleja la generosidad de Dios Padre, “origen de toda vida, fuente de todo bien y modelo perfecto de toda paternidad. Dios se manifiesta con ternura, misericordia, justicia y un amor constante que busca siempre la salvación de sus hijos”.