Su Sectarismo le Está Cobrando Factura
Por Benny Díaz

Gilberto Gutiérrez Lara
Al interior de Morena ha comenzado a cobrar fuerza la versión de una inminente transición en la dirigencia del partido. Fuentes internas señalaron que la gestión de Gilberto Gutiérrez Lara se encuentra en una etapa crítica, bajo fuertes cuestionamientos de diversos grupos que integran el movimiento en la entidad. De acuerdo con integrantes del partido, el descontento hacia Gutiérrez Lara se centra en lo que denominan una “dirigencia de facciones”.
Señalan que, lejos de consolidar un proyecto de unidad, la presidencia de Gilberto Gutiérrez se ha caracterizado por favorecer exclusivamente a sectores afines a sus intereses personales, dejando de lado a las bases y a otros liderazgos que han sido fundamentales para el crecimiento del partido en Aguascalientes.
“El partido no puede ser un botín de grupo. La militancia exige una dirigencia que sea plural, que escuche a todos y que no trabaje bajo criterios de exclusión”, confió a esta Casa Editorial un militante cercano a la estructura estatal. Ante la posibilidad de una salida de Gutiérrez Lara, el nombre de Daniel Galván Hernández ha comenzado a circular con insistencia como la carta principal para asumir las riendas del Comité Ejecutivo Estatal.
Galván, visto por diversos sectores internos como un perfil con mayor capacidad de diálogo y apertura, es señalado por las fuentes como la opción natural para intentar revertir el sectarismo que, denuncian, ha marcado el último periodo.
Entre los puntos a favor que le otorgan quienes apoyan este posible relevo se le reconoce la habilidad para sentar a diversas corrientes en una misma mesa; su trayectoria es considerada un factor de equilibrio necesario para sanar las divisiones internas; y se le atribuye una visión de partido que privilegia el proyecto nacional por encima de los intereses particulares.
La posible salida de Gilberto Gutiérrez como presidente estatal se plantea en un momento clave para Morena, que busca consolidar su presencia en Aguascalientes y dejar atrás la imagen de un partido fragmentado.
Por ahora, tanto la dirigencia actual como los grupos interesados guardan hermetismo oficial, aunque los movimientos internos y las reuniones privadas sugieren que el cambio podría ser cuestión de tiempo.