
Nacho Cano (Foto: Archivo/Cuartoscuro)
Delira
HAY UNA delgada línea entre la genialidad musical y el delirio geopolítico. Es el caso de Nacho Cano, un hombre que legítimamente se ganó un lugar en el olimpo del pop en español gracias a su indiscutible talento, siendo una de las mentes maestras detrás de Mecano.
SU RECIENTE exigencia a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, para que le pida disculpas a Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, no solo es un despropósito es, fundamentalmente, una soberana tontería.
FUE LA española la que vino a México a insultar diciendo que sin Hernán Cortés sencillamente no existiríamos, borrando de un plumazo un imperio, el azteca, que estaba incluso más avanzado que los avariciosos españoles.
PRETENDER QUE la jefa de Estado de una nación soberana de más de 130 millones de habitantes deba postrarse o pedir excusas a la gobernante de una comunidad autónoma española, por muy Madrid que sea, denota un complejo de superioridad que roza el ridículo.
AL COMPOSITOR se le olvida un pequeño detalle: sin México, Nacho Cano no sería nadie hoy en día. Al menos, no el millonario que es.
ESPAÑA, CON todo el respeto y el cariño que merece su vibrante escena cultural, no es un mercado para que los artistas se vuelvan millonarios.
ESE MERCADO es pequeño y limitado. Históricamente, el artista español que quiere alcanzar la verdadera riqueza, la trascendencia continental y el estatus de leyenda, tiene que cruzar el Atlántico. Y la aduana obligatoria, el templo del éxito, se llama México.
EN ESPAÑA se sobrevive o se vive bien; en México se construyen imperios. Los estadios llenos, las giras interminables y las regalías que sostienen vidas de lujo provienen del continente americano, con México como epicentro.
Y SI NO, solo hay que ver ¿quién de la era dorada del pop español sigue brillando hoy con luz propia, con relevancia y con un respeto incuestionable a nivel internacional?: Miguel Bosé. Contemporáneo de Mecano.
MIGUEL BOSÉ entendió, hace décadas, que su hogar espiritual y financiero estaba en México. Es el único de esa camada que hoy mantiene un estatus magnánimo, y lo hace porque echó raíces en la tierra que realmente corona a los reyes de la música en español.
NADIE LE quita a Nacho Cano el mérito de haber compuesto himnos generacionales. Su talento es patrimonio de la música. Pero el éxito del pasado no otorga un pase automático para la insolencia presente.
EXIGIRLE DISCULPAS a la presidenta de México no es un acto de valentía; es un desplante de soberbia de quien se resiste a aceptar que el eje del mundo hispanohablante no gira en torno a los despachos de Madrid.
NACHO CANO, un poco más de piano y un poco menos de diplomacia de clóset. A México se le agradece, se le respeta y, sobre todo, se le debe la vigencia. (BDR).