Tras el Asesinato del Exministerial y Torturador Ortega Santos
Por Benny Díaz

El expolicía ministerial Marco Moisés Ortega Santos fue torturador en la época del procurador Felipe de Jesús Muñoz Vázquez
Maricela Sánchez Muñoz denunció que, tras el hallazgo sin vida del expolicía ministerial Marco Moisés Ortega Santos en territorio de Zacatecas, ha comenzado a recibir amenazas por medios digitales de personas que presuntamente estarían relacionadas con él. La activista y sobreviviente de tortura advirtió que teme por su integridad y la de su familia, al considerar que la situación representa un nuevo episodio de amedrentamiento.
El pasado 22 de mayo Ortega Santos fue localizado sin vida en el municipio de Jalpa, Zacatecas, luego de haber sido reportado como desaparecido desde el 6 de mayo. Los reportes señalan que, tras dejar el servicio público, trabajaba como conductor de plataforma y que las autoridades mantienen abierta la investigación sobre las circunstancias de su muerte.
Según la denuncia pública de Maricela Sánchez Muñoz, Ortega Santos fue uno de los policías ministeriales que participaron en las torturas cometidas en su contra durante la etapa en que Felipe de Jesús Muñoz Vázquez encabezó la entonces Procuraduría estatal.
El caso de Maricela ha sido expuesto públicamente en distintos momentos por ella misma y por medios de comunicación que han documentado sus señalamientos sobre tortura, desaparición forzada y otras violaciones graves a derechos humanos.
La activista señaló que las amenazas recientes se han realizado a través de medios digitales, presuntamente desde perfiles identificados como Lupita Romo y Fátima Gallegos. A decir de Maricela, estos mensajes buscan intimidarla en un momento especialmente delicado, pues considera inadmisible que uno de sus agresores continúe representando una amenaza para ella aun después de haber sido localizado sin vida.
Maricela Sánchez Muñoz informó que ya envió cartas para hacer del conocimiento de lo ocurrido a la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH), al Registro Nacional de Víctimas y al Observatorio de Violencia Social y de Género.
Su intención, dijo, es dejar constancia de las amenazas y solicitar atención ante el riesgo que, asegura, enfrentan tanto ella como sus familiares. La denuncia de Maricela pone nuevamente “la persistencia del miedo y la revictimización que enfrentamos personas sobrevivientes de tortura y otras violaciones graves a derechos humanos. Han pasado años y no nos han hecho justicia y lo peor de todo es que aún fallecidos, haya quienes sigan amenazando nuestra integridad”.