Obispo Juan Espinoza Jiménez:
Por Benny Díaz

Juan Espinoza Jiménez (Foto: Facebook Diócesis de Aguascalientes/ Correo Diocesano)
“Dios nos llama a tener fe y una vida coherente que transmita luz, y un cristiano está llamado a ser en medio de las sombras, en el mundo de la violencia, la corrupción, la desesperanza, el individualismo, relativismo… todos estamos llamados a ser una lámpara que ilumine y testimoniarla con obras de misericordia, compromiso, justicia, paz, cercanía, porque para los que creemos y vivimos en el mundo, nos damos cuenta que no se necesita de discursos, sino ser testigos luminosos de que Cristo es vida y luz que ilumina en la oscuridad”, manifestó en su homilía dominical el obispo Juan Espinoza Jiménez.
El purpurado fue más allá: “Como pastor de la Diócesis de Aguascalientes exhorto con firmeza a que sean sal en sus familiares, recuperen la oración diaria en casa, recuperen el diálogo, el perdón, la educación cristiana de sus hijos, no los dejen, hay que orar en casa, respetar a las personas, ser honestos, trabajadores, sinceros, que son valores que los harán ser sal en la vida pública; que no participen en corrupción, que no vendan su conciencia, que defiendan la verdad, la dignidad humana, que sean luz y formen conciencia, que promuevan el bien y a donde quiera que denuncien el mal, no tengan miedo, y los que son padres de familia acompañen a los jóvenes a que busquen sentido, a que salgan adelante por caminos justos, que no ignoren a los pobres, a los descartados”.
Oficinas Sacramentales
El jerarca católico también habló de que esa sal a la que están llamados todos los creyentes de la Diócesis debe llevarlos a dejar de ver las parroquias como oficinas sacramentales, porque son centros de encuentro con Cristo y cada comunidad parroquial debe ser un faro en medio de la noche: “Es como un hospital para heridos espirituales y la palabra concreta de los fieles cristianos, y todos los bautizados que creen en Cristo son parte de la Iglesia y de la sociedad mexicana.
Quienes están ocupando un cargo público deben ser sal y luz para el mundo, y eso significa no buscar el poder para servirse, sino para servir al pueblo, rechazar la corrupción, el clientelismo, la mentira, la manipulación de los pobres, el uso de la fe en propaganda política, porque hay que ser luz, y un político cristiano creyente debe gobernar con justicia, transparencia y coherencia moral: defender la vida desde la concepción hasta la muerte natural, promover la familia, el bien común donde quiera, escuchar al pobre y resistir las presiones del dinero y el crimen”.
Que Candidatos Cumplan
Juan Espinoza Jiménez también resaltó que todos los hijos de la Diócesis de Aguascalientes deben tener la capacidad y estar preparados en la fe, sobre todo aquellos que “se lanzan para obtener candidaturas: que cumplan con su misión correctamente y que sean luz en el mundo, y que no se contradigan con la compra del voto, pactar con la violencia, normalizar la corrupción y legalizar contra la dignidad humana, porque esa es una traición a la conciencia.
“Un político cristiano que no es luz, sino que es oscuridad, y no es sal, sino que es sal desabrida, pierde el sabor y escandaliza y perjudica al pueblo”.
La luz verdadera, afirmó, es justicia, misericordia y transforma vidas en un mundo inmerso en lo personal, lo cultural y lo estructural.
“Si Cristo entra en el corazón, cambia la familia; si entra en las familias, cambia la sociedad, y si entra en la sociedad cambia la historia”.
El purpurado concluyó diciendo que “los cristianos no tratamos de hacer las cosas bien para que nos aplaudan, nos reconozcan; un cristiano verdadero lo hace para darle gloria a Dios, para el bien común de todos los seres humanos”.