“La Iglesia no Puede Callar”
Por Benny Díaz

Juan Espinoza Jiménez acusa “inltración ideológica y manipuladora, contraria a la naturaleza humana” (Foto: Facebook Diócesis de Aguascalientes/ Correo Diocesan)
Juan Espinoza Jiménez, obispo de la Diócesis de Aguascalientes, en su homilía dominical volvió a abordar el tema de la protección de la vida y la negativa al aborto bajo cualquier circunstancia, porque “Dios nos conoce desde el momento de la concepción y tiene un proyecto para cada uno de nosotros”.
El purpurado enfatizó que “la Iglesia no puede callar, y hoy no puede guardar silencio en México. Asistimos a un intento sistemático de imponer leyes que confunden, especialmente a los jóvenes, pues presentan al aborto como un derecho, llegando a permitir y facilitar la eliminación de la vida humana en cualquier momento del embarazo, como si la vida del ser humano en gestación, que es la más vulnerable, pudiera ser suprimida por decisión de otro”.
“Esta deformación contradice la voluntad de Dios, pero también la ley natural del valor inherente de la vida humana. Nunca en México ninguna mayoría legislativa se ha atrevido a legislar abiertamente la cultura de la muerte para todo nuestro país. Si hoy nos enfrentamos a este desasosiego es por la infiltración ideológica y manipuladora, contraria a la naturaleza humana, que, en forma deliberada y perversa, tergiversa la verdad usando falsas palabras y expresiones engañosas que denigran el auténtico valor humano de la dignidad del no nacido”.
“La cultura de la muerte hoy se impone por mandamientos de injusticia desde diversas instancias capturadas por estas ideologías. Mandamientos que no sólo niegan la verdad cristiana sino también la voluntad democrática de las sociedades libres. La ideología de género llega así a su más peligrosa deformación del intelecto humano: aquella que ve en la continuidad de la vida una carga y no un regalo, aquella que, con desdén, le llama producto al ser humano para poder matarlo sin piedad”.
“Defender la vida naciente no es una postura ideológica. Desde la fe bíblica y desde la razón humana, debemos decirlo con claridad profética: no existe el ‘derecho’ a quitar la vida a un inocente. Llamar ‘derecho’ al aborto es desfigurar el lenguaje moral, es convertir un acto de muerte en una falsa conquista, es legalizar la eliminación del ser humano más vulnerable: el que no puede defenderse, ni hablar, ni protestar”.
El obispo advirtió que cuando una sociedad pierde la capacidad de reconocer el valor sagrado de la vida en su inicio, se debilitan todas las demás defensas de la dignidad humana. “Hoy son las personas gestantes en el vientre materno; mañana serán otras personas descartadas por su enfermedad, por su ancianidad o por cualquier motivo. Hoy se busca aniquilar la responsabilidad materna y mañana, desde la misma distorsionada ideología, pasará igual con la paterna”.
“La Iglesia, fiel a su Señor, no propone una ideología, sino una verdad que custodia desde sus orígenes. Una antropología con sentido humano y vocación de continuidad histórica. Y una ética de la naturaleza humana. La Didaché recoge las enseñanzas de los Apóstoles y ya desde el siglo I enseñaba: ‘No matarás al embrión humano por aborto’. Y san Juan Pablo II nos recuerda en Evangelium vitae: ‘Ninguna circunstancia, ninguna finalidad, ninguna ley del mundo podrá jamás hacer lícito un acto que es intrínsecamente ilícito’. Al mismo tiempo, esta palabra profética no es palabra de condena, sino de vida”.
“Defender la vida naciente exige también acompañar con misericordia a las mujeres, ofrecer apoyo real, solidaridad concreta, cercanía pastoral. Nunca la eliminación del hijo puede ser presentada como solución al dolor de la madre. La respuesta cristiana no enfrenta a la mujer con su hijo, sino que defiende y cuida la vida de ambos. Ello, además, sin dejar nunca de señalar en coherencia la necesaria responsabilidad de todo padre”.
Convocatoria Desde el Púlpito
A través de redes sociales, el obispo Juan Espinoza Jiménez lanzó un llamado claro para protestar contra el aborto. En su mensaje, pidió a los creyentes comprometerse con tres acciones concretas: Rezar todos los días por el ser humano en gestación. Asistir el jueves a la Hora Santa por la vida, en todas las parroquias.
Participar el domingo 25 de enero en una jornada especial durante las misas, donde se bendecirá a las madres embarazadas. El obispo cerró con una frase que resume su postura: “Aquí estamos, Señor, para hacer tu voluntad y defender la vida del más vulnerable”.